27 abr 2009

El amor en tiempos de influenza

Es gracioso observar la interminable destrucción del hombre, su patética agonía frente a un mundo que cada vez lo odia más. Hoy ser un humano es cada vez más difícil, estamos chapoteando en un charco de muerte dando manotazos de ahogado, intentando llanamente aferrarnos a algo que inconscientemente llamamos vida. Soñar es para los débiles de alma y corazón, en el actuar es en donde se encuentra la mayor dificultad, la complejidad de vivir. No se vive, se sobrevive, es necesario inventar un mundo cada día, y a los golpes si es necesario. Correr no sirve de nada si realmente no se sabe a donde es que se va. Lo único razonablemente posible es escoger en donde se va a morir, si ni siquiera tienes eso, no tienes nada.

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