9 ene 2009

Once

-Once veces- le dijo.



-¿Pero por que?- inquirió el otro, aún intrigado por la explicación.



-No se, eso me dijeron, y pues nimodo ordenes son ordenes- dijo encojiendose de hombros.



-Ok, pero si ha de ser así yo no quiero tener nada que ver.



-Como quieras, el trabajo lo puedo haer contigo o sin ti, da igual.



-¿Pero en serio estás dispuesto?, digo apenas lo conoces y ya hasta haces lo que te pide.



-No es de extrañarse, desde el principio lo supe y ¿Para que resistirse?, si al final de cuentas iba a terminar como ahora, no hice nada que no fuera a suceder ya.



-Pues ni hablar- dijo resignado- cuando tienes algo en mente ni quien te lo saque de la cabeza, asi que ¿Cuando empezamos?- el otro hombre sonrió de oreja a oreja.



-¡Sabia que no me defraudarías!- dijo al tiempo que le daba un abrazo.- Por algo eres mi hermano favorito.



-Si ya, ya, ¿y bien?- Se le quedo viendo escudriñando su rosto en busca de una respuesta.



-Y bien....¿Que?- lo miro extrañado. El otro suspiró.



-Ya sabes- le dijo de modo desenfadado- a cuantos hay que matar ahora y esas cosas.



-oh- un brillo extraño asomo por sus ojos- ¿vas a querer que arruine la sorpresa?- le sonrió maliciosamente.



-Algo me decía que no sería tan facil, y para que pregunto, de todos modos yo se que vas a terminar matando a todos como siempre.



-Jaja, si, se ve que me conoces bien. Y bueno, ¿Quieres comenzar ya?



-Si, por que no, al fin de cuentas ya me estaba aburriendo de estar aquí.

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